miércoles, 17 de marzo de 2010

DíA DE LA EXPIACIÓN

En la introducción de la lección de esta semana se nos presenta el triste destino de Dietrich Bonhoeffer. Este teólogo alemán, de donde debieran ser todos los teólogos, tiene una simpática historia que contar, bueno, excepto la parte de la ejecución sumaria que cegó su vida, episodio un poco jarto. Este Dietrich Bonhoeffer fue un líder religioso de posiciones radicales en el terreno de la ética secular.

¿Qué quiere decir eso? Es tratar de resolver el intrincado acertijo de hasta dónde llega el “mundo” mundano y el mundo del cristiano. ¿Qué tanto nos debemos involucrar? Muchos creen que abogó por una secularización ecuménica de la cristiandad, yo creo que la explicación es más simple: le tocó vivir el experimento satánico Nazi. El nacionalsocialismo fue un ensayito no más de lo que el diablo tiene pensado para el futuro. Demostró con creces que la nación de hombres como Goethe, Bach, Kant y Lutero, la nación de las letras, de la filosofía, de la música, la cuna de la reforma del siglo XVI, la nación civilizada por excelencia, podía convertirse en una caterva de asesinos sin conciencia, sólo con unos pocos ingredientes: miedo, crisis económica y sentimientos de superioridad. No que todos los alemanes hayan participado de semejante atrocidad, pero de una u otra forma fueron víctimas y victimarios a la vez.

Delante de sus propios ingenuos y arios olfatos se gestó el peor de todos los genocidios, bueno, sin tener en cuenta el de Stalin, y el de los papas que se llevan los laureles, podría quedar en un honroso tercer lugar, medalla de bronce. Pero la vena rebelde de Dietrich no era gratuita, ni había surgido por generación espontánea como los mocos congelados en la nariz de un esquimal, no. El papá de Dietrich, Karl –todo alemán que se respete debe tener un Karl en la familia, como en Pereira tener un Jhon Jairo (sí, con la h después de la jota), era un neuropsiquiatra, o sea que era neurólogo y psiquiatra. No es que se pudieran pagar dos especializaciones en esos días, sino que eran más cortas y no había ICETEX –todavía no han aparecido los ginecopsiquiatras, tan necesarios que son.

Decía, que era neuropsiquiatra y que fue un abanderado de la lucha contra el plan T4 de Hitler. ¿Quieren saber que era eso de T4? Se van de espaldas. Ese era el programa de eutanasia programada del partido Nazi. Se llamaba T4 porque era uno de los programas de mostrar de los nazis, cuya cancillería quedaba en la Tiergartenstrasse 4. Según esta belleza de programa, era digno de la Alemania aria. Así como el negrito ciego del alcalde de Cali hizo un programa dizque de desayunito para las escuelas, los arios se jalaron este programononón que consistía en pasar al papayo, por pura “misericordia” a las personas "no-adecuadas "para vivir, eutanasia T4. Es decir, los desahuciados, los viejos pedorros, los terminales, los niños con síndromes raros, etc., etc., etc.

El programa empezó en Septiembre de 1939, justo cuando empezó la Segunda Guerra Mundial. Los médicos pasaron de ser guardianes de la salud, a ser matarifes del Estado. En realidad los argumentos éticos y pseudocientíficos de estos asesinos, sólo disfrazaban la razón básica de estas muertes: la productividad económica. Por eso usaban términos como “vidas onerosas” o “comensales inútiles” para describir a sus víctimas. Me acordé de una escena del libro Of Men and Mice de John Steinbeck, en la que un trabajador itiniterante, ya viejo, deja que otro mate a su perro, igualmente viejo, porque ya estaba viejo y cansado... lo mismo que él; es un momento de esos de la literatura que no se le salen a uno de la cabeza. Los métodos que usaban para matar eran la inanición, la inyección letal y nomelodigan la asfixia con cámaras de gas. Habían 6 lugares en Alemania para “invitar” a los no-útiles para pasar una fiestecita sorpresa. Uno de ellos era Brandemburgo. Ni pensar que Bach hiciera una colección de conciertos hermosos llamados los Brandemburgueses. Si no los han oído, no saben de lo que se han perdido. Al ministro de salud de Bavaria –no la cervecería de Julio Mario, sino la de verdacita- se le ocurrió la brillante idea de que también cabían en la definición de terminales, los que tenían alguna chaveta suelta o enfermos mentales y por su puesto, se podían encimar los retardaditos en paquetes de a media docena. Y así se hizo.

Luego todo este aparataje ideológico y técnico, fue trasladado hacia definiciones más acomodadas como la forma de la nariz, las cejas, el color de la piel... Por ahí derecho acomodaron a los gitanos, judíos y cualquier otro que no fuera ario puritopuritopurito. Y mientras la mayor parte de los cristianos organizados en iglesias se quedaron calladitos, como si estuvieran viendo una polilla bailando alrededor de un mata polillas eléctrico, el hijo de Karl, no. Había estudiado con Karl Barth –no confundirlo con Bart Simpson – pasó por Tübingen y por Berlín, y se unieron en el proyecto de la Bekennende Kirche, la Iglesia Confesional que se oponía a los principios nazis de superioridad racial e intolerancia, sólo con Biblias y unas ganas enormes de libertad. Los nazis habían logrado aprovecharse del vínculo tradicional que han tenido la iglesia y el estado en Alemania. Y lograron el apoyo de los llamados Cristianos Alemanes.

En el sínodo de Barmen, los “rebeldes” de la Bekennende Kirche, sentaron bases y desde entonces hubo una resistencia fortísima en Alemania en contra del régimen totalitario de Hitler. Se opusieron a la persecución a los judíos y la eutanasia del plan T4. Los argumentos Barthianos y Bonhoefferianos: la luz de la doctrina y la libertad del hombre. Estos teólogos establecieron principios para una nueva teología social, ortodoxa –enemigos de la “gracia barata” así como mi primo Josué Hernán- pero a la vez humana. El complot para derrocar a Hitler y el fallido intento de asesinarlo, de alguna manera fueron buenas excusas para acabar con la vida de un contradictor incómodo para Hitler y para el diablo, por supuesto. ¿Qué por qué les cuento esto? El orden del juicio es muy claro: juzga Dios, juzgan los ángeles, juzgan los seres de otros mundos. Nuestra hora de juzgar no ha llegado, pero sí la hora de ser juzgados.

Miren que fácil se deslizan los juicios humanos: Inocencio III empezó persiguiendo musulmanes y terminó persiguiendo albigenses cristianos. Hitler comenzó con un plan “misericordioso” de eutanasia y luego arrasó con 6 millones de civiles judíos. Los protestantes americanos están extendiendo la mano a través del abismo, las guerras preventivas están de moda. ¿Trata de definir terrorista? Cualquier contradictor puede terminar siendo tildado de terrorista. El mundo se está cocinando y listo para la mesa. ¿Quién puede ser más terrorista que un alucinado anunciando que el fin está cerca, que el juicio ha llegado, que el papa es una bestia y que la imagen de la bestia se está construyendo en los mismísimos patios de la Casa Blanca, con una amenaza en ciernes como nunca antes contra la Constitución Americana y un deseo enorme de “purificación”?

Al fin y al cabo la historia siempre se repite.

JIM

sábado, 9 de enero de 2010

Agarrate bien del tablón

Un niñito y su padre estaban paseando en un barquito cerca de la costa de California. De repente se levantó una tormenta y el barco zozobró. Ambos se agarraron de un tablón e hicieron el intento de salvarse nadando y empujándolo delante de si. Después de un gran esfuerzo, el padre se dio cuenta de que con el tablón y el muchacho le era imposible llegar a la playa. Entonces dijo a su hijo:

“Te quedas aquí. Agárrate bien del tablón. Me voy por ayuda y regreso por ti. Pero por nada, sueltes el tablón.” El angustiado padre se dirigió a la playa. Era largo el trayecto y sumamente agotador. Una que otra vez antes de desaparecer en la distancia, se detenía para saludar al hijo, y el niño agarrando bien el tablón con una manita, devolvía el saludo.

Estaba por caer la noche cuando el padre, ya casi completamente agotado, llegó a la playa. Tan pronto como llegó, pidió auxilio y los guardacostas se preparon para el rescate, entró plenam ente la noche. Sin embargo se entregaron al trabajo. El esfuerzo de encontrar al perdido se prolongó durante toda la noche pero el intento fue en vano.

Por fin rayó el alba y el día comenzó a aclarar. Vieron en el horizonte un puntito negro. Era el niño. Al acercarse le vieron agarrándose del tablón y el capitán le oyó cantar. Cuando le subieron sobre cubierta le preguntó:
“¿Porqué cantabas? ¿No tuviste miedo?” El niño contesto:
“¿Porqué tener miedo? Papá me aseguró que regresaría por mí y yo confiaba en él. Me dijo solamente que me agarrara del tablón.”

El capitán lloró al ver la confianza sencilla del muchacho. Jesús nos mandó, “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Nos contó que se iba para preparar un lugar para nosotros y vendría para llevarnos a la gloria. Tal como el niño que se agarró del tablón, agarrémonos de la promesa de nuestro Salvador. Confiando, también podemos cantar aún.

jueves, 9 de octubre de 2008

y por fin...el Yom Kippur


"Gmar jativá tová" es el saludo en hebreo que idiomáticamente significa algo así como "que seas inscrito en el Libro de la Vida". Literalmente sería, "un buen sellamiento final". Claro que, éste es un saludo más propio del Rosh Hashanah.

El Yom Kippur o día de la expiación, comienza el décimo día del séptimo mes (Tishrei). Durante los diez días que lo preceden ("Días de Penitencia"), el Libro de la Vida está abierto y se decide quién vivirá y quién morirá el año próximo. Al final de los 10 días, en el Yom Kippur, el libro se cierra y si usted está en él, tiene otro año. Si no, no. Es como pensar en el Niño Dios que trae recompensas para todos, pero con consecuencias más severas. Durante este período de introspección que mencioné en el artículo anterior, se debe realizar un serio examen de conciencia (teshuvah).

Yo no soy judío, pero hay varias cosas que me gustan del judaísmo. Una de ellas, es que no hay pecado original -uno nace bastante OK y a partir de ahí, tarde o temprano la embarra. Claro que, en el judaísmo nadie muere por los pecados de nadie, lo cual es bíblico (Ezequiel 18:20). Por eso el hecho de que Cristo haya ofrecido su vida por nosotros es una muestra de su amor infinito. Él no necesitaba hacerlo. Lo hizo porque le dolió en el corazón la separación causada por nuestros pecados. Murió por todos nosotros.

La expiación significa entonces, que Dios derrama su misericordia en la persona de su Hijo Jesucristo y en su muerte todos somos vivificados. Nos redime para la eternidad. Ya nadie tiene que vérselas solo frente el Padre en un juicio que tiene perdido, sino que está representado por un garante perfecto: el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, quien ofreció su vida una vez y para siempre en la cruz del Calvario. Hoy a la puesta de sol, sonaré mi shofar para indicar que termina el Yom Kippur. Dios me habrá perdonado si acepto a Jesucristo y creo en él. Y eso es exactamente lo que voy a hacer.

Y usted... ¿qué va a hacer?

Rosh Hashanah


Aunque el primer mes del año es Nisán (recordemos que en la Biblia no aparece ese nombre sino que se alude a él como el mes donde se debe celebrar la pascua), Rosh Hashanah, que significa literalmente "la cabeza del año", es celebrada por los judíos el primer día de Tishrei (el séptimo mes). Ésa es la fecha de año nuevo para ellos y para subrayar su importancia, lo celebran durante dos solemnes días. Es curioso recordar que en el mundo cristiano se subrayan los dos primeros días del año con sendas borracheras.

El Rosh hashanah y el Yom Kippur son las dos celebraciones más solemnes del año. No están relacionadas con ningún evento histórico; son de carácter estrictamente religioso. Dios las ordenó. Es más, en ambas ocasiones ordenó que se tocara el shofar (especie de trompeta hecha con el cuerno de un antílope u otro animal parecido), quizá el instrumento musical más antigüo de la humanidad, todavía en uso. Es milenaria la vaina!

Reitero, aunque en la Biblia no se considera este día como el comienzo del año, sí se lo menciona como un día de seria introspección y remembranza. El significado del Rosh Hashanah es también el de Día del Juicio (como dirían los niños sacudiendo la manito: el día de "picho pacho"). Durante el año, Dios juzga a todos los seres humanos y en el Rosh Hasahanah, decide si merecen ser inscritos en El Libro de la Vida o no. Aquéllos que son inscritos en dicho libro, son recompensados con un nuevo año de felicidad.

Advertencia: después de Rosh Hashanah, hay diez días más en los cuales una persona puede cambiar su comportamiento lo suficiente como para que el Señor cambie su decisión inicial. Eso en cristiano significa (antes de que mi hermano Josué brinque), que acepte a Jesús como su único Salvador posible. El sonido del shofar entonces, marca el comienzo de un período de 10 días en el que todos deben practicar un severo autoexamen de conciencia que los conduzca al arrepentimiento por los pecados cometidos en ese año (y antes también). Ese autoexamen es lo que los judíos llaman el Teshuvah, pero ése es otro fascinante tema del que hablaré más adelante. El período de 10 días finaliza y "empata" con el Yom Kippur.

Ahí vamos.

El calendario Judío


Bueno, la cosa es así:

El calendario judío tiene 12 meses y es un calendario "lunisolar". Esto quiere decir que cada mes tiene 29 o 30 días. ¿Porqué no siempre 30 días? Porque hay un desfase con respecto al año solar (el recorrido del sol en un año). Dicho desfase hace que el cuarto creciente lunar -que es el punto de partida "natural" del mes- no caiga siempre en el mismo día. En la antigüedad, se necesitaban observadores para declarar "oficialmente" el inicio del mes; algo así como atalayas de los cielos.

Los 12 meses del año son: Nisán, Siván, Tammuz, Av, Elul, Tishrei, Jeshvan, Kislev, Tevet, Shevat y Adar. Se intercala un mes lunar siete veces en el lapso de 19 años (cada dos o tres años), para reparar el desfase. Ese mes adicional de sincronización se llama "Adar I" y se agrega después de Shevat. El Adar "normal" se rebautiza entonces, como"Adar II".

Ahora sí: Lo que dijo el Señor, es que el primer mes del año es aquél en que se celebra la pascua, aunque no lo llama Nisán (los nombres los pusieron los judíos).

Quiero explicar la cosa de la manera más clara y sencilla posible, así que dejemos por ahora hasta aquí. Siguen los temas de Rosh Hashanah y Yom Kippur.

Nos vemos más arriba. Gracias por leer.

viernes, 3 de octubre de 2008

¿Porqué no te callas? ó "Santiago tenía razón".


Voy a hacer una especie de paráfrasis bíblica.

Dice el apóstol Santiago en su epístola, que "si alguno no ofende en palabra, es persona cabal, capaz de refrenar también todo su cuerpo". Esto lo escribo por hacerles un favor, por ahorrarles sinsabores, mis amigos.

Pónganse a pensar ¿cuántas veces la embarramos por abrir la bocota sin necesidad o imprudentemente? Quizá hemos dicho cosas dizque "sin darnos cuenta", pero que han causado un gran mal. Quizá mientras leemos esto, alguien nos está odiando y nosotros ..."sanos".

Y bueno, no es para sermonear que escribo esto. Es de buena onda, en serio. Pongámosle freno a la lengüita de hoy en adelante y digamos con Fito Páez "el tiempo me ha enseñado a callar". Seguro que ganamos mucho, diciendo poco.

Ahí nos vemos.
P.D.: Para los que no son Biblialérgicos: pueden leer la cita completa en el Nuevo Testamento. Está en el capítulo 3 de la Epístola de Santiago.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Mentiras populares


¿Hasta cuándo, digo yo, seguiremos aceptando y perpetuando frasecitas mentirosas que aunque inocuas contribuyen a nutrir con falacias el imaginario popular?

No pretendo iniciar una campaña, pero...se han dado cuenta de que hay ciertos refranes de la "sabiduría popular" que son una estafa? Nos metieron unos cuantos que hoy en día usamos con desparpajo y que merecen ser auditados por algún ente defensor de la veracidad pública.

He aquí algunos ejemplos:

"Más fácil que quitarle un dulce a un niño"
¿...Alguna vez ha intentado usted quitarle un dulce a un niño? Yo trabajo en un colegio y puedo asegurarle que es como tratar de quitarle una bellota a una ardilla (en el colegio también hay ardillas). No hay caso.

"Lo importante no es ganar sino competir"
Si usted no piensa en ganar ¿para qué compite? Sigan enseñándole eso a los niños, siiigan. Yo a los míos les seguiré inculcando que lo importante no es competir sino ganar.

"De para atrás como el cangrejo"
Ya se sabe que el cangrejo camina de lado. La razón es que así obtiene la mayor elongación de sus patas. MUY RARA vez he visto uno caminar hacia atrás, así que por favor, restitúyanle su crustácea dignidad.

Luego seguimos.